domingo, 7 de agosto de 2011

A MI HIJA (2011)












Cabe en tus pequeñas manos
todo el Universo,
cuando me lo regalas,
sin pretenderlo,
al despertarte.
Qué sueño remoto
y descabellado
te hubiese imaginado así,
tus ojos desarmando ejércitos
desde el primer instante.
Abriste las ventanas al mundo
aferrada a mis pechos,
y en tus dedos diminutos
quedó, entregada, mi vida.
Respiro por tu aliento,
herida de sangre que corre
a mi pesar;
tú la obligas a encenderse,
a vibrar, a luchar.
Quién no lucharía mirando
tus ojos henchidos
de "te quiero",
a pesar de mí misma.
Pude elegir, y te elegí,
sin fisuras, sin dudas.
Y sabiendo que soy versos
y soledad y desvelo por
amarte como no pensé que amaría,
me recibes piel y abrazo,
con la mirada cargada de aromas
de primavera olvidada,
y me reconcilias con la vida,
cada mañana.


Sahida Hamido

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